A las 9:30 horas (hora española) del 14 de marzo de 2016 tendrá lugar el lanzamiento de una de las misiones más atractivas que recuerdo en los últimos tiempos (con el permiso de Rosetta). La Exomars, es un proyecto conjunto de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Federal Rusa (Roscosmos), cuyo principal objetivo es encontrar trazas de vida alienígena en Marte, como suena.

Es una aventura que comienza hoy, y que aunque en este caso se extenderá en una primera fase 7 meses hasta la llegada a la órbita de Marte, se extenderá después más de 2 años hasta completar la segunda fase, con el lanzamiento de una segunda misión en 2018.

La primera fase como decimos que es la que se inicia hoy, lleva a bordo 2 proyectos “diferentes”, por un lado se tratará de poner en órbita un satélite cuyo nombre es “Trace Gas Orbiter” o trazador de gases orbital, y el “Schiaparelli EDM Lander” que básicamente es un rover que estudiará en el terreno la posibilidad de albergar vida en Marte, o si en algún momento de su historia ha sido candidato para ello.

El trabajo del Schiaparelli lander, es el que provoca que existan dos misiones diferentes dentro del mismo proyecto, en esta ocasión su misión se limita a aterrizar y no “pegársela” en el suelo marciano. Diciéndolo así puede parecer absurdo, pero tanto ESA como Roscosmos, quieren saber si son capaces de enviar con la tecnología que tienen en su poder un rover a la superficie marciana, sin que esto resulte un fracaso.

Es por tanto una prueba para el próximo lanzamiento de 2018 de la segunda parte del proyecto ExoMars. El lanzamiento de 2018 tiene como objetivo enviar un rover “completo”, que analizará la superficie marciana a partir de esta fecha, en búsqueda de trazas de vida.ExoMars-Schiaparelli-prototipo

El Schiaparelli intentará realizar un aterrizaje sin sufrir daños, lo que aportaría a ambas agencias espaciales para poder enviar el segundo y que no sufra daños, si este primero es capaz, el segundo podrá hacer un aterrizaje en tierra marciana sin problemas.

Si echamos la vista hacia adelante y en 2018 el segundo rover de la misión ExoMars encuentra trazas de vida, se pondría en marcha una nueva misión que pueda arrojar más luz y de forma definitiva, admitir o desmentir la existencia de vida o no en el planeta rojo.

En una próxima misión si los resultados de ExoMars son satisfactorios, tendría la difícil tarea de traer a la tierra muestras de terreno del planeta rojo. Esto es debido a la complejidad que tiene una misión que estudie estos datos sobre el terreno, y pueda confirmar al 100% que los restos biológicos encontrado sean de Marte, y no el resultado de la contaminación por parte del propio rover, o algún resto de la propia misión.

Según ambas agencias, sería un paso más que lógico de producirse el hallazgo de restos biológicos, ya que aquí sería mucho más fácil confirmarlo del todo, además de poder entender que tipo de vida es el que hay o ha habido en nuestro planeta vecino.

La misión del “Trace Gas Orbiter”

Se encargará de orbitar la atmósfera baja de Marte en búsqueda de gases, los investigadores están más que interesados en uno en concreto, el Metano. El interés en este gas es porque en nuestro planeta está demostrado que el 90% de estos gases están provocados por organismos biológicos. La presencia de este gas podría confirmar la existencia actual o pasada de vida.

Si seguís los avances en el estudio del planeta rojo, no es la primera vez que el metano aparece mencionado. La existencia o no de este gas es objeto de disputas en la comunidad científica, ya que en diferentes misiones se ha visto aparecer y desaparecer rápidamente.ExoMars_Trace_Gas_Orbiter

Si estuviéramos hablando de otro gas hasta podría ser lógico (la desaparición), pero en caso del metano, es un gas que queda presente en la atmósfera entre 300 y 600 años, que es el tiempo que el sol tarda en descomponerlo aproximadamente, claro está en mediciones de la tierra, lo que lleva también a plantear porque tiene este comportamiento tan diferente y volátil en la atmósfera de Marte.

En misiones anteriores como la Mars Express de la ESA o la Curiosity de la NASA, el metano ha presentado trazas en ambos casos en la atmósfera marciana. También se ha detectado metano con telescopios instalados en nuestro planeta. Debido al origen principal aquí en la tierra de este gas, estas mediciones han resultado bastante interesantes para los científicos.

Pero más interesante es aún que este gas aparece localizado y detectado solo en zonas muy marcadas del planeta rojo. Esto podría plantear en palabras de algunos científicos, que estos restos pertenecen a una “Colonia de habitantes” que solo puede vivir en una región localizada del planeta.

El 90% del metano producido en la tierra, procede de organismos biológicos

Sin embargo debemos tener en cuenta que estas mediciones solo ha sido temporales, captadas por telescopios en 2003, y que posteriormente en 2006 habían desaparecido. Las mediciones de Curiosity en 2013, que no ha sido capaz de volver a detectarlo después. Algo que no se puede explicar debido a lo mencionado antes de la desaparición del gas aquí en la tierra por la acción del sol, que como hemos mencionado tardaría más de 300 años en producirse.

Por estos motivos el metano interesa tanto a la comunidad científica internacional, que duda de la existencia del preciado gas, ya que lo achacan a contaminación de las propias misiones.

La “Trace Gas Orbiter”, ha sido diseñada para dar respuesta a estas cuestiones de acuerdo con los directores de proyecto. Tiene la capacidad de hacer detecciones observando la atmósfera, con la ayuda del sol analizando como la luz cambia su transparencia por la presencia de los gases.

Esto por otra parte nos dará una visión más clara de que está compuesta la atmósfera de Marte. Se apunta desde el proyecto que los instrumentos son muy precisos (más que nunca), y desvelará de una vez por todas la presencia o no de metano en la atmósfera.

No se verán resultados no obstante a corto plazo, una vez el Trace Gas Orbiter llegue a Marte, necesitará de al menos un año para situarse en la altitud y velocidades correctas para realizar las mediciones (a unos 450 KM/h y 400 Km de altura sobre la superficie marciana). Esto se producirá previsiblemente en diciembre de 2017, tendremos que esperar por tanto algún tiempo todavía…

Schiaparelli el rover con la misión principal de llegar intacto

El rover Schiaparelli, comenzará por el contrario  tan pronto como llegue a Marte en Octubre. Cuando se separe del Trace Gas Orbiter, comenzará su descenso hasta la superficie marciana. Protegido por un escudo térmico en los primeros momento del descenso por la atmósfera de Marte, y equipado con paracaídas que se desplegarán a una altura de 14 Km de altura. Cuando el rover este a unos metros del suelo, unos propulsores harán el resto para que el “aterrizaje” sea lo más suave posible.ExoMars-Schiaparelli

Parece sencillo, pero hay que tener en cuenta que la velocidad de caída se prevé a unos 21.000 kilómetros por hora, y que la atmósfera marciana es mucho más “liviana” que la terrestre por la ausencia de presión producida por el aire, lo que dificulta la capacidad de frenada de cualquier objeto que caiga, más aún cuando hablamos de un “artefacto” que pesa 600 KG.

Schiaparelli llegará definitivamente a Marte en 2018, y buscará restos biológicos en la superficie marciana

Si todo va bien, el rover “real” que llegaría en 2018, tendría más posibilidades de aterrizar sin problemas, aunque en el segundo caso hablamos de un objeto que pesará 3 veces más, su peso será de 1.800 Kg.

La “pena”, es que este Schiaparelli (en su primera misión) no tendrá mucho que hacer una vez llegue a suelo marciano, más allá de ver que lo hace y sin incidentes. El rover está equipado con una batería que le dará entre 2 y 5 días de autonomía, por otro lado no incorpora paneles solares que recarguen las mencionadas baterías.

Si que equipa algunos instrumentos que medirán el tiempo y la atmósfera de su alrededor durante estos días de vida útil. Será el próximo rover que se lanzará en 2018 el que incorpore todos los instrumentos, y será capaz por ejemplo, de obtener muestras a cierta profanidad en buscas de señales biológicas.

La misión ExoMars es la pre-misión de una futura que devuelva rastros de la superficie marciana a la Tierra

Como suele ocurrir con este tipo de misiones, no son definitivas para certificar al 100% sus objetivos. Lo hemos mencionado antes, pero que el rover que llegará en 2018 perteneciente a la ExoMars, encuentre restos biológicos, no dará la posibilidad de certificar al 100% la existencia de vida en Marte. De ahí la necesidad de si esto se produce, de enviar una nueva misión más adelante que obtenga restos de la superficie, y sea capaz de llevarlos de vuelta a la tierra para ser estudiados en profanidad den el laboratorio.

Por tanto, aunque encontremos restos de vida en la superficie marciana necesitaremos de unos cuantos años más para poder certificar al 100% que esto es así, y no es producto de una contaminación causada por las propias misiones.

Como siempre, este tipo de misiones son un gran paso adelante en la exploración espacial, y más concretamente en la observación de uno de los planetas que más preguntas suscitan a día de hoy a la humanidad.

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