Tras varios días sin separarme del HTC One X+ estoy en disposición de contaros mi experiencia.

Tal y como os conté en el unpack, este HTC destaca por muchas cosas pero una de ellas es su tacto. De diseño minimalista y cuerpo unibody, consigue que su cubierta de policarbonato que proporciona un tacto gomoso y su pantalla Gorilla Glass 2 aportan una experiencia de manejo muy confortable y una seguridad sorprendente. Para aquellos que no les gusten las carcarsas pueden estar bastante tranquilos ante rayajos o caídas fortuitas. Así mismo el tamaño de la pantalla está muy bien aprovechado e integrado en la carcasa. Para mí es mucho mas elegante que los modelos de gama alta de Samsung, los diseños un poco de ladrillo de los Nokia 800/900, y los Sony Experia S/P/T.

En cuanto lo puse en funcionamiento lo actualicé a Android 4.1.1 y a la última versión de HTC Sense. Su procesador nVidia Tegra 3 1,7 GHz cuatro núcleos, su RAM de 1 GB a priori un poco corta, su pantalla super LCD 2 de 4,7 pulgadas con resolución HD 720p y su sonido Beats Audio hacen que la experiencia multimedia en el dispositivo sea plena.  Insisto me encanta su audio y sus cómodos auriculares. Yo no soy muy jugona pero lo que he podido tastear (hasta donde mi torpeza me ha permitido) ha ido sin problemas. Sus 64GB hacen que la SD inexistente no se eche de menos. En batería está en la media de los competidores casi dos días con un uso alto.

Respecto a Android qué decir que no se sepa, a mí no me han fallado las aplicaciones comunes pero si otras se han quedado enganchadas aunque de esto la culpa quizás sea de la propia aplicación. Por ejemplo la de Securitas Direct.

La integración de cuentas me ha parecido muy conseguida: google, hotmail, facebook, twitter, Dropbox, Evernote, WhatsApp e incluso Linkedin se aunan para conseguir una experiencia Cloud y Social completa. También me ha llamado la atención la aplicación «Car» que integra todo lo necesario para conducir: ajustes básicos, teléfono (con manos libres), Navegador y Música, además de un acceso a 7 Digital aunque todavía no entiendo muy bien por qué, pero el resultado final está muy conseguido y resulta realmente usable y útil.

Su cámara trasera de 8 megapíxeles con enfoque automático, flash de LED y sensor BSI tiene un objetivo de 28 mm con apertura F2.0. Disponde muchas opciones para sacarle el máximo partido, como permitir hacer fotos mientras se graba vídeo (que por cierto es HD a 1080p), modo ráfaga, 5 niveles de flash, modo rápido (Sightseeing), estabilizador de vídeo y captura y reprodución a cámara lenta. Todo ello gracias al HTC ImageChip™ específico. La cámara frontal es de 1,63 megapíxeles y graba vídeo a 720p. 

De sensores, redes, GPS y conectividad está a la última, por ponerle pegas y ya que se trata de la gama alta le falta la carga inalámbrica. Por cierto ha sido muy agradable poder volver a hablar con móvil en mi casa en la que la cobertura se cotiza a precio de oro, sin problema alguno cuando otros móviles ni siquiera tienen conexión.

En conclusión, este móvil de gama alta en prestaciones y precio (recordemos sus 659€ libre) es un buen teléfono, muy completo, con buen hardware y con software Android mejorado por HTC. A mí me ha encantado la experiencia. Hasta la próxima entrada… qué seáis felices!

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